Aída Gómez (1998-2001)

Aída Gómez (1998-2001)

Arrolladora es la fuerza de Aída Gómez (Madrid, 1967). Directora, coreógrafa y bailarina de clásico español, en su cuerpo se dan cita elegancia y temple, audacia y disciplina. Su carrera es indisociable del Ballet Nacional de España, casa en la que ha conseguido hitos de su ya larga trayectoria artística. Llegó a la compañía muy joven, en 1982, guiada de la mano de su entonces director artístico, Antonio el bailarín, que vio en ella cualidades extraordinarias y no dudó en colocarla en los roles más atractivos y difíciles del repertorio, destacando entre ellos Carmen y Don Juan. Empezó niña Aída Gómez, especializándose principalmente en danza española y clásica. De maestros, los mejores. Juana Taft, Maestro Ontin, Merche Esmeralda, Juanjo Linares, Carmina Ocaña, Manolete y Victoria Eugenia se cuentan entre sus principales guías y orientadores. Ovaciones escuchó bailando El fandango del candil, pieza clave que estrenó en el homenaje que el BNE realizó a La Argentina, bajo la tutela de la maestra Mariemma. Importante fue el paso a dos Puerta de Tierra, que bailó con José Antonio, y también el papel de La Molinera, en El sombrero de tres picos, obra con la que se reinauguró, en 1997, el Teatro Real de Madrid. Con Joaquín Cortés bailó en plazas internacionales de envergadura como el Royal Albert Hall londinense o el Radio City neoyorquino, y fortaleció su vertiente clásica trabajando con Maurice Béjart en su escuela Rudra, de Lausanne, en Suiza.

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En 1998 se convierte en la directora artística más joven que hasta entonces había tenido el Ballet Nacional de España. Poeta, en homenaje a Rafael Alberti y con música de Vicente Amigo, supone uno de los títulos relevantes estrenados al inicio de su gestión. Fue durante la conmemoración de los 20 años del BNE (en la celebración de los diez, una década antes, la misma Gómez había bailado con Antonio Gades y José Antonio, el papel de La Novia en Bodas de sangre) y su apuesta supuso una declaración de principios con un programa doble que buscaba un equilibrio entre tradición y vanguardia. De un lado, importantes reposiciones de piezas emblemáticas del repertorio del BNE como son Rango, de Rafael Aguilar, y Fantasía galaica y Eritaña, dos verdaderos clásicos del amplio catálogo de Antonio el bailarín, y del otro, este deslumbrante Poeta, que contaba con innovadora coreografía de Javier Latorre, escenografía de La Fura dels Baus y vestuario de Devota & Lomba, todo un intento por demostrar las posibilidades inabarcables de la danza española y su capacidad para adaptarse a los tiempos. Entretanto, su carrera como intérprete avanzaba con nuevos trabajos. Antonio Canales la convertía en la encarnación danzada de la malograda pintora mexicana Frida Kahlo y José Antonio la hacía volver sobre Carmen, papel que parece hecho a la medida de su ferocidad escénica. Al mismo tiempo, la inspirada Semblanzas, estrenada en este tiempo, daba fe de su sensibilidad para la creación coreográfica. A esta pieza se sumaron Silencio rasgado y Mensaje, obras acordes con la sensibilidad y estética de finales del siglo XX. En 2001, ya fuera de la dirección del BNE, funda su propia compañía y estrena Salomé, con dirección escénica del cineasta Carlos Saura. Suite española, Permíteme bailarte y Adalí son parte del repertorio de su propia agrupación. En 2004 su trabajo es reconocido con el Premio Nacional de Danza en la modalidad de Interpretación. A finales de 2015, Aida Gómez es nombrada directora del Festival Madrid en Danza, una de las citas más importantes de la capital con la danza internacional y nacional, en todas sus vertientes.

Textos: Omar Khan