Antonio Gades (1978-1980)

Antonio Gades (1978-1980)

Nació el Ballet Nacional de España bajo el signo de la innovación. Que Antonio Gades (Elda, 1936, Madrid, 2004) fuese su primer director artístico es prueba irrefutable de una vocación de apertura y de un entendimiento amplio de la danza española, el flamenco y el folclore, pilares estilísticos sobre los que se erigió esta compañía que conoció el éxito al instante. Cuando arrancó, en 1978, ya Gades era una figura internacional de éxito y estaba iniciando el sendero de la creación coreográfica que le llevaría a la cúspide. Hombre de cultura amplia, presagió en su obra las importantes transformaciones que terminarían, ya en el siglo XXI, por insertar al flamenco dentro de la vanguardia sin fronteras que ha caracterizado a las artes escénicas recientes. En este sentido, resulta insoslayable su aportación como pionero de lo que hoy se conoce como el Nuevo Flamenco, corriente en alza que acapara la atención de los sectores más radicales de la danza contemporánea internacional.

Como suele ocurrir con la mayoría de las danzas populares y folclóricas, el mensaje del flamenco era el flamenco mismo. El flamenco era el fin. El goce de bailar y ver bailar constituía la esencia de la dinámica escénica. No obstante, Gades había comenzado a entender que el flamenco podía ser vehículo para expresar ideas y emociones auténticas, armar un discurso y bordar una dramaturgia. Gran admirador del ballet, realizó intentos loables por trasladar hacia su arte algunos preceptos propios de la danza académica, especialmente en lo referente a los recursos narrativos. Y sin dudarlo, hizo alianza con Federico García Lorca para emprender este camino.

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Había estrenado Bodas de sangre en Italia, en 1974, pero fue su incorporación al repertorio de Ballet Nacional de España la que supuso su consolidación internacional y también la de la recién creada compañía estatal. En un tiempo comprimido y con una fuerza emocional arrolladora traduce Gades al mundo expresivo del flamenco la enorme tragedia lorquiana. La luna de muerte, la tensión de La Novia y la inocencia de El Novio, el arrojo del amante gañán, la pasión descontrolada y desbocada de los amantes más el enorme sentido poético y trágico de Lorca pasan intactos al mundo flamenco creado por Gades, donde la danza es vehículo, lenguaje y soporte de un espectáculo en el que la auténtica protagonista es esta tragedia de sangriento desenlace. La atrevida e innovadora secuencia de la pelea a navaja entre Leonardo y El Novio, desarrollada mediante una emocionante lucha a cámara lenta corporal se inscribe dentro de los más destacables momentos de su danza y del flamenco en general.

Bodas de sangre supuso el arranque de la investigación más trascendente de Gades, completada años más tarde por El amor brujo y Carmen, que cierran una trilogía hoy ya legendaria, especialmente tras su reconversión en películas hechas en complicidad con el realizador Carlos Saura. Pero desde sus inicios, el Ballet Nacional de España no ha sido nunca una compañía de autor, y así lo entendió el maestro, que se propuso firmemente el rescate de la memoria coreográfica española del siglo XX, impulsando la recuperación de obras trascendentes como Fandango, del Padre Soler, algunas coreografías de Mariemma o, entre muchas otras, el imponente Concierto de Aranjuez, de Pilar López. De su cosecha, aporto La Suite Flamenca, compuesta por siete piezas de baile tradicional reinventadas desde su propio lenguaje. Fueron apenas dos años los que estuvo Gades al frente del ente público pero fue un período breve de gran alcance. Con él se asentaron las bases y la línea artística que ha definido y sigue definiendo al Ballet Nacional de España todavía hoy.

Textos: Omar Khan