Aurora Pons, Nana Lorca y Victoria Eugenia (1993-1997)

05 auroraponsLa renuncia de José Antonio al cargo de director artístico, en 1992, supuso un duro revés para el Ballet Nacional de España que había vivido durante su mandato artístico uno de los más espléndidos períodos de su historia. Por primera vez un triunvirato se haría cargo del devenir de la compañía. Aurora Pons ejercería de coordinadora al tiempo que a su misma altura, Victoria Eugenia y Nana Lorca serían adjuntas. Las tres tenían una especial vinculación histórica con la compañía como intérpretes, creadoras y especialmente como maestras. Pons (Barcelona, 1936 – Madrid, 2016) había comenzado su trayectoria en Cataluña con Juan Magriñá en el Institut del Teatre y como bailaora con Luisillo, Antonio el bailarín y Pilar López. Colaboradora del BNE casi desde su origen, su trayectoria aparece fuertemente vinculada a la casa antes de asumir esta dirección a seis manos. También maestra -para muchos una de las mejores que ha tenido la danza española-, Victoria Eugenia (Madrid, 1933) conocida como Betty, fue también dotada intérprete y sobre todo inspirada coreógrafa, gracias al empuje que le brindó su maestro Alberto Lorca, que siempre creyó en sus posibilidades creativas. Llegó al BNE en la etapa de María de Ávila con una larga y fructífera trayectoria a sus espaldas que incluía formación en danza española con la prestigiosa familia Pericet y en danza académica con Karen Taft. Había bailado para Antonio y coreografiado obras como Benamor, El barberillo de Lavapiés o Pasión gitana para artistas de envergadura como María Rosa, Lola Flores o Paquita Rico. Su contribución al BNE ha sido enorme. Por su parte, Nana Lorca (Murcia, 1937) había sido principal en la compañía de Pilar López en los años 50 y en el BNE había sido adjunta de José Antonio desde 1987, lo que garantizaba una continuidad de esa línea artística en esta nueva etapa.

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La aportación conjunta de las tres trajo una gran variedad y diversidad estilística al repertorio de la compañía, que se nutrió principalmente de las creaciones de Victoria Eugenia, destacando títulos muy emblemáticos del acervo histórico del BNE como A mi aire, un solo breve y virtuoso para bailarina con música de Granados, que incluye puntas acompañando el toque de castañuelas, la Chacona, otro solo virtuoso creado en exclusiva para Maribel Gallardo, destacada bailarina de la compañía y La canción del torero que, con música del maestro Joaquín Turina, recrea el momento del rezo al que se entrega el matador antes de la faena. La obra, de enorme elegancia y profunda emotividad, fue creada para el potente bailarín Antonio Márquez, que se había incorporado como intérprete invitado durante el período de Pons, Victoria Eugenia y Nana Lorca, artistas creativas que durante cinco años modelaron con esmero la personalidad del Ballet Nacional de España.

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La muerte de Aurora Pons, a los 79 años, en enero de 2016, supuso un duro golpe para la danza nacional. Versátil, se movía con igual seguridad y soltura en la danza española y la danza académica. Con apenas 16 años conquistó la posición de primera bailarina del Ballet del Teatre El Liceu barcelonés. A mediados de los años 50 se traslada a Madrid invitada por Antonio el bailarín, y en el Teatro de la Zarzuela crece como intérprete y coreógrafa. Fue maestra de ballet en el BNE durante la transición que va de Antonio Gades a Antonio, y permanece como tal durante los años de María de Ávila hasta llegar a la dirección artística de la compañía en triunvirato con Victoria Eugenia y Nana Lorca. Sigue su labor docente en el Conservatorio Fortea, de Madrid, hasta su retiro definitivo en 2006.

Textos: Omar Khan