Elvira Andrés (2001-2004)

Elvira Andrés (2001-2004)

Tras la salida de Aída Gómez, se ofreció la dirección artística del Ballet Nacional de España a la destacada bailaora Cristina Hoyos, que declinó la oferta. Fue entonces nombrada Elvira Andrés (Madrid, 1958), una destacada intérprete que estuvo siempre muy vinculada a la figura de Antonio Gades y que perteneció a la primera generación del BNE. En 1980 consiguió la posición de solista bajo la aprobación del maestro y ese mismo año participa muy activamente en el rodaje de la película Bodas de sangre, de Gades-Saura. Se había formado originalmente con Mariemma y había bailado para el Ballet de Rafael Aguilar, llegando a ser la protagonista de su creación Rango. Tras la salida de Gades del BNE, le siguió a su propia compañía, en la que tuvo destacados papeles y realizó importantes y numerosas giras. Incursionó también en la creación, ganando el Certamen Coreográfico de Danza Española y Flamenco, de Madrid, dos veces: en 1993, por su montaje Mujeres y en el 94 por A la luz. Ese mismo año formó su propia compañía, con la que llegó a montar, en 2000, Bodas de sangre, de su maestro Gades.

Durante su gestión en el BNE, Elvira Andrés insistió en fortalecer una idea de pluralidad en el repertorio de la compañía, que se ha terminado de afianzar y consolidar ahora con Antonio Najarro. En sus manos, la línea del colectivo, coincidiendo con la misma transformación operada en las grandes casas de ballet del mundo, apunta hacia la recuperación de un repertorio clásico y la creación de nuevos trabajos, que permitan ajustar la danza española a las necesidades y preocupaciones estilísticas de nuestro tiempo y estimulen la creación de nuevas piezas por parte de creadores jóvenes. A un año de haber aceptado la dirección del BNE, Andrés había recuperado del olvido piezas de importancia como el Concierto de Aranjuez, de la maestra y precursora Pilar López, quien supervisó personalmente el remontaje de esta obra que hacía ya 25 años que no había sido bailada por la compañía y emprendió el reestreno de Fuenteovejuna, de Antonio Gades, trabajo monumental que supone la quintaesencia de su particular lenguaje. Adicionalmente hurgó en el pasado y se trajo desde finales del siglo XIX, El zapateado, aportación sin igual del creador de Jerez El Estampío, que supuso toda una innovación en su momento. Al lado de esta línea de corte clásico, supo Elvira Andrés ser rompedora y atrevida, invitando a artistas cuya investigación entronca con las necesidades de la danza contemporánea como María Pagés, de quien estrenó su trabajo Ilusiones FM o Teresa Nieto, una artista plural más asentada en el mundo contemporáneo pero con claros intereses por la danza española, que creó para ellos. junto a Florencio Campos, de Arrieritos, su pieza Mareas. Al mismo tiempo, Andrés estrenaba con el colectivo su pieza Colores y hacía una reposición de su creación Mujeres.

La docencia ha sido otra vocación natural de Elvira Andrés. Durante años ha impartido clases en el mítico centro de formación de la calle Amor de Dios de Madrid y una vez finalizado su período como directora artística del Ballet Nacional de España, en 2004, se cuenta entre los destacados maestros que imparten clases en el Conservatorio Superior de Danza María de Ávila de la capital.

Textos: Omar Khan