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Con motivo del 20 aniversario del fallecimiento de una de las grandes figuras de la Danza Española, el Director del BNE Antonio Najarro, diseño un espectáculo-homenaje a Antonio Ruiz Soler “Antonio el Bailarín” en el que se repusieron varias de sus coreografías más emblemáticas.

Una selección de coreografías, la mayoría pertenecientes al repertorio del BNE, en las que quedaron representados varios de los estilos de la Danza Española a través de las brillantes creaciones del gran Antonio:

EritañaZapateado de SarasateTaranto (La Taberna del Toro)Fantasía Galaica El Sombrero de Tres Picos.

En este espectáculo se puso especial interés en recuperar los telones y escenografías originales. Para llevar a cabo dicha recuperación, fue fundamental la labor de documentación que permitió reproducir con detalle los decorados y trajes de las distintas coreografías. Obras de arte, que siempre identificaron la creatividad y puesta en escena de Antonio.

"Alento" es un vivo reflejo de mi estilo como creador, así como de mi visión personal de la danza clásico española. Un recuerdo de mi bagaje coreográfico, inspirado en la partitura del genial compositor, guitarrista y compañero de viaje Fernando Egozcue, el cual ha creado una música muy rítmica y llena de sensibilidad, que será interpretada por la ORCAM y por el propio Egozcue.

“Alento” ha sido vestido por los exquisitos diseños de Teresa Helbig (ACME), e iluminado por Nicolás Fischtel.

Un mensaje positivo, fresco, brillante y alentador, a través de una coreografía dinámica, llena de vida y sensibilidad, interpretada por todos los bailarines del BNE.

Texto: Antonio Najarro

 

"Zaguán", como lugar de transición, es un ballet flamenco donde varios de los jóvenes artistas del panorama actual,  Mercedes Ruiz, La Lupi y Marco Flores, mostrarán su vocabulario, su estilo y su sello personal. Para esta ocasión viviremos un momento mágico, una de las grandes damas del flamenco de nuestro país, Blanca del Rey, nos dejará el legado de su emblemática "Soleá del Mantón".

La música de "Zaguán" ha sido compuesta por el guitarrista flamenco Jesús Torres y la diseñadora Yaiza Pinillos ha creado un vestuario de época, de corte tradicional, con un tratado elaborado de tejidos.

Texto: Antonio Najarro

 

Sorolla es mi nueva propuesta artística para el Ballet Nacional de España en la búsqueda continua de creaciones que transmitan y, a la vez, preserven nuestra cultura dancística. Un espectáculo que está inspirado en la colección "Visión de España" del pintor Joaquín Sorolla creada por encargo de la Hispanic Society de Nueva York en el año 1911. Sorolla plasmó su visión personal de España, sus costumbres y sus bailes en catorce grandes cuadros destinados a la biblioteca de la institución.

Sorolla muestra, en un viaje por varias zonas geográficas de nuestra península, las danzas más significativas del folclore junto a otras creaciones de danza clásico española, escuela bolera y flamenco. Así, regiones, provincias y ciudades como Castilla, Aragón, Navarra, Gipuzkoa, Sevilla, Galicia, Cataluña, Valencia, Extremadura, Elche y Ayamonte, quedan representadas a través de coreografías diseñadas y creadas por Arantxa Carmona, Miguel Fuente, Manuel Liñan y yo mismo.

En “SUITE SEVILLA”, Antonio Najarro, da vida a una nueva creación coreográfica a través de la Danza Clásico Española fusionada con las nuevas tendencias vanguardistas, tanto musicales como dancísticas de este arte con un  lenguaje que caracteriza y rige su estilo personal como creador.

La partitura de Rafael Riqueni plasma aromas, tradiciones, añoranza y nostalgia. En ella convergen las guitarras Flamencas junto con el resto de instrumentos flamencos, describiendo paisajes Andaluces. Desde esta añoranza y la nostalgia fue concebida, ya que fue en Madrid donde se compuso.

Antonio Canales ha creado esta coreografía para el Ballet Nacional de España en la que hace un breve repaso a los diferentes palos del flamenco: Seguirillas, Solea, Alegrías y Tangos.

“Con la recuperación del Ballet “Ritmos” queremos unirnos al Homenaje de la CND a María de Ávila y Tony Fabre por ser una de las piezas más emblemáticas del repertorio del Ballet Nacional de España, que fue coreografiada por Alberto Lorca bajo la dirección de María de Ávila. El equipo del BNE ha puesto todo su cariño en esta reposición, y yo mismo me he querido sumar como intérprete para esta ocasión tan especial”. Antonio Najarro

Alberto Lorca dedicó esta coreografía a Encarnación López “La Argentinita”. Baile sin argumento. Recreación visual en una pura abstracción de la danza. Un espectáculo donde la simetría se convierte en arte con el devenir de sus cinco movimientos. El taconeo rítmico, las vibrantes piruetas y el carácter de las castañuelas crean toda una muestra de sonido y movimiento.

 

 

A  pesar de toda la belleza y la profundidad alcanzada por la versión de Maurice Bejart, creo que con el lenguaje flamenco,con sus ritmos y su estética, es posible dar una nueva lectura, sino  más  profunda, sí más personal de esta obra enriquecida de una atmósfera y de unos sentimientos nacidos del alma española, de los cuales Ravel fue un profundo observador, atento e inspirado”.

“En esta versión, he aprovechado la base rítmica del bolero, compuesto de tiempos y de percusión esencialmente flamencas,empleado como soporte, al que se vienen a añadir melodías plenas de sensualidad y de deseo,expresando la esencia de la obra en medio de una interpretación libre, extra-flamenca, totalmente regida por los movimientos de los instintos y del alma,  en una alegoría al narcisismo”.     Rafael  Aguilar

 

 

El Ballet Nacional de España estrena esta joya coreográfica que el gran Antonio presentó por primera vez hace 55 años con su compañía. Realizada sobre el academicismo preciosista de la escuela bolera, es una pieza de lucimiento para cuatro primeras bailarinas que demuestran su personalidad, destreza y gallardía en cada una de las elegantes y virtuosas variaciones con castañuelas magistralmente ideadas por el genial coreógrafo. El baile clásico español, a la manera del siglo XIX, interpretado con el ímpetu y el arrojo de hoy en día. 

Texto por Cristina Marinero

El bailaor y coreógrafo Juan Quintero, inolvidable en su papel de Creonte en Medea, es el autor de esta pieza para tres bailaores, interpretada a lo largo de los años por varias de las primeras figuras del Ballet Nacional de España. Sobria y elegante en los movimientos de torso y brazos, guarda para el momento del zapateado las filigranas más exquisitas. Es un ejemplo perfecto de cómo el flamenco coreografiado para conjunto debe ser interpretado con el respeto hacia el baile en grupo, permitiendo, al mismo tiempo, que cada bailaor exprese su personalidad única.

Texto por Cristina Marinero

La coreógrafa y anteriormente directora del BNE, Victoria Eugenia, creó este solo inspirada en la coreografía para pareja de Antonio Ruiz Soler, que ella bailó con Antonio de Ronda durante sus años en la compañía del gran artista de la danza española. La composición realizada por el músico navarro sobre la jota de su tierra es una exquisita estilización de las formas folklóricas, magistralmente coreografiada por Victoria Eugenia. La bailarina protagonista surge misteriosa en la penumbra, para descubrirse después en un baile tan sutil y delicado, como lleno de brío y energía.

Texto por Cristina Marinero

Isaac Albéniz compuso Suite Iberia en el final de su vida, entre 1905 y 1909. Eritaña forma parte del Cuaderno nº 4 y se estrenó el 9 de febrero de 1909, en París, tres meses antes de su fallecimiento. Su fuente de inspiración son las sevillanas y su nombre procede de la famosa venta que estuvo junto al Parque de María Luisa, en Sevilla. Incluido en el programa Homenaje a Albéniz, creado por Antonio en 1960 para el Teatro del Liceo de Barcelona, y dentro de la coreografía llamada Suite Iberia, Eritaña se nutre de los pasos de las sevillanas boleras y su forma de ejecución durante el XIX. Es imprescindible recordar las palabras que le dedicó Claude Debussy a la obra de Albéniz -«nunca la música ha alcanzado expresiones tan diversas; los ojos se cierran como fatigados de haber contemplado tantas imágenes»-, ya que puede extenderse a la coreografía diseñada por Antonio, donde la dificultad técnica de sus variaciones aporta todavía más brillantez a las notas del compositor. En ella encontramos todos los elementos necesarios para que su traducción al baile español sea absolutamente natural. Son pocos minutos, se hacen muy cortos, pero Eritaña es una de las obras imprescindibles para entender la danza española en su camino hacia la excelencia por medio de la estilización coreográfica.

Texto por Cristina Marinero


Se cumplen setenta años desde que Antonio estrenara su versión de Zapateado, de Pablo Sarasate, su solo, sin duda, más emblemático. La partitura del compositor navarro es una delicia, pero la interpretación que hizo Antonio, dándole todos los matices que pide la partitura,  elevó su prestigio más aún. “Era como una sinfonía de Beethoven, in crescendo, desde el piano hasta el fuerte”, escribieron de él, y Antonio explicaba en nuestra entrevista de 1989, que, bailándolo, “acariciaba el suelo; hay que hablar con los pies, no dar patadas”. Pueden admirar a nuestro protagonista interpretándolo en la película Luna de miel, donde se utiliza, además, como elemento narrativo haciendo avanzar la acción, realizándolo Antonio por una carretera, con el sonido, por supuesto, doblado. En las últimas décadas, lo han bailado primeros bailarines de las compañías que contaron con el arte de Antonio, pues es pieza de repertorio que va pasando de generación en generación, como debe ser con las obras clásicas.

Texto por Cristina Marinero

En la película Luna de miel (1958) y, tras bailar Zapateado, Antonio es recogido por la pareja protagonista -ella es la bailarina clásica Ludmilla Tcherina- y les dice que pueden parar a desayunar en La taberna del toro. Allí, entre otros paisanos, hay una chiquilla pizpireta, interpretada por la primera bailarina de su compañía, Carmen Rojas. Tras interpretar el Tango de Juana Vargas La Macarrona durante unos instantes, Antonio le pregunta a la jovencita si sabe bailar el taranto “con los brazos bien arriba y bien cimbreado ese talle”, dice, colocándole el cuerpo. La taberna del toro se había estrenado dos años antes del rodaje de Luna de miel, en el Palace Theatre de Londres, donde actuaron durante ocho semanas y continuaron estrechando lazos con la capital inglesa, ciudad que siempre lo aclamó. Elsa Brunelleschi escribió, a propósito de ese nuevo estreno londinense, que, “si ya la había encontrado de gran calidad un año antes, la compañía de Antonio había mejorado ahora mucho más allá de cualquier reconocimiento”.

Texto por Cristina Marinero

                                                                                                                                                                                                                                                                                                 EnEn En el libro que Gyenes dedicó en 1964 a Antonio, se recogen las palabras de Ernesto Halffter,   compositor de esta obra, sobre la coreografía de nuestro protagonista.  “Nunca olvidaré lo que Antonio hizo con mi Fantasía Galaica, de tantas bellezas en el detalle y en su conjunto; con aciertos tan singulares como el paso a dos, armonioso y poético, con el sonar de las vieiras contrapunteando el trenzar de los pasos... Antonio sabe hacer plásticas las ideas musicales con entera servidumbre y autenticidad al espíritu y a la letra de cada pentagrama”. Y es que la coreografía creada por Antonio es un ejemplo de cómo estilizar nuestras danzas -en este caso, los bailes gallegos-, reinterpretando los pasos desde la sabiduría técnica, potenciando su estética teatral y haciendo casi visible la música. También encontramos aquí su pasión por el paso a dos, expresivo, acercándose a la tradición del ballet, ofreciéndolo despojado de etnicidad. Al final, eso sí, se vuelve esta creación vertiginosa en su alborada de cierre, recogiendo la dinámica propia de la muñeira, el baile más popular de Galicia.

Texto por Cristina Marinero

Blanca del Rey no es solo una de las grandes bailaoras de las últimas décadas, sino una de la mayores agitadoras del flamenco desde uno de sus templos, El Corral de la Morería. Con esta coreografía, Blanca del Rey, lega su más preciado legado artístico: su personal y emblemática “Soleá del Mantón”, una joya exquisita que ha querido depositar en la caja fuerte del Ballet Nacional de España.                                                                                                                                                                                           

 

El estreno de su versión original, coreografiada por Leonide Massine, fue en el Teatro Alhambra de Londres, el 22 de julio de 1919, por los Ballets Russes de Serge Diaghilev. El histórico empresario, con su gran olfato para reconocer el talento, le encargó a Manuel de Falla que reescribiese su ballet-pantomima El corregidor y la molinera, de 1917, creado para orquesta de cámara. Diaghilev y su joven coreógrafo Leonide Massine asistieron a su estreno en Madrid, ya que durante la I Guerra Mundial, y gracias a la ayuda del Rey Alfonso XIII -a quien consideraban su  “padrino”-, los Ballets Rusos pudieron actuar (y, por ello, sobrevivir) en la España neutral.

Gregorio Martínez Sierra y María Lejárraga habían adaptado para el teatro la novela de Pedro Antonio de Alarcón, de 1874, basada en una leyenda popular. En 1915, el matrimonio había colaborado con el músico gaditano en El amor brujo, gitanería para Pastora Imperio que Antonia Mercé La Argentina estrenó ya como ballet en 1925. Falla compuso El sombrero de tres picos según las indicaciones de Massine, adaptando las escenas a su idea coreográfica, como cuando Tchaikovsky escribió sus famosos ballets siguiendo las necesidades del coreógrafo Marius Petipa. Este dato es muy importante si hablamos de autoría, ya que es el coreógrafo quien pide al músico la estructura, matices o ritmo que desea en la partitura; no es que encuentre una composición ya creada y realice después la coreografía. 

Durante sus giras por España, entre 1916 y 1918, Leonide Massine se había prendado del baile español. No sólo del flamenco, sino también de nuestros variados bailes y danzas. Tuvo a su lado a un artista autóctono contratado por Diaghilev para que se empapara de él, Félix Fernández, bailaor espectacular –cuentan- en sus intervenciones en solitario –la verdadera naturaleza del baile flamenco-, pero menos apto  para integrarse en una pieza coreográfica para la que se necesite el rigor académico.

Desgraciadamente, Félix Fernández pagaría cara su imposibilidad de adaptarse a la disciplina de una coreografía: tras ver que su nombre no aparecía como protagonista de El sombrero de tres picos en su estreno londinense de 1919, su mente sufrió una gran perturbación y pasaría el resto de su vida confinado en un sanatorio mental en Inglaterra, hasta su fallecimiento en 1941. Es el capítulo más triste de la gestación de El sombrero… En 2004, el Ballet Nacional estrenó El loco, ballet basado en la historia de Félix, con coreografía de Javier Latorre, guión de Francisco López y música de Mauricio Sotelo y Juan Manuel Cañizares.

Con la versión de Antonio,  El sombrero de tres picos triunfa como coreografía con el lenguaje de la danza española. Estrenado en 1958, en el Festival Internacional de Música y Danza de Granada, como adelantábamos, es con la versión de Antonio con la que el ballet adquiere su verdadera naturaleza, ya que la partitura de Manuel de Falla es una obra maestra en la estilización de nuestros ritmos y melodías populares.

La creación de Massine de 1919, en definitiva, no deja de ser una “fantasía” sobre nuestra danza –como hemos apuntado antes-, ya que, aunque el coreógrafo y bailarín ruso se empapara de “lo español” y aprendiera algunos pasos y formas de nuestra expresión dancística, no era un artista con formación completa de danza española y, por tanto, cayó en muchos momentos en lo que podríamos llamar “falso español”.                                                                                                                                                                                                           

Texto por Cristina Marinero

Plácido Domingo ha dicho de ella que es “casi el himno nacional de España”. Y es que la emoción que se desprende de esta inmensa jota es difícilmente superable: nadie, en ningún lugar del mundo, ha dejado de estremecerse cuando es interpretada. Más aún si lleva el sello estilístico de Pedro Azorín, creador de una coreografía que ensalzaba la pasión de la música de Bretón y en la que ponía de manifiesto su talento para mover grandes grupos en escena. Depositaria de su legado y continuadora de su estilo, su hija, la bailarina y experta en folklore, Pilar Azorín, recupera la esencia del montaje que el maestro realizó para el Ballet Nacional de España en 1983. Vuelve a revivir ahora la energía y el amor por la jota aragonesa que su padre depositó en cada coreografía sobre el baile que enlaza a todas las culturas de España. Por algo Pedro Azorín fue nombrado por los más reputados especialistas de Aragón como Jotero Mayor del Reino.

Texto por Cristina Marinero

“Obra inspirada en el mito de los ángeles caídos, y a la vez un homenaje a la personal visión del director cinematográfico Wim Wenders en la película Cielo sobre Berlín”

Ángeles Caídos. Aquellos ángeles expulsados del paraíso y confinados a vivir en cautividad. Se dice que pecaron, por ello despojados de sus alas y enviados al destierro.

Durante tiempos indefinidos vagaron entre los humanos con la misión de escuchar sus pensamientos descubriéndose a si mismos como seres inmortales entre mortales.

Un reducido grupo de ángeles son redimidos de su cautividad dejando a la humanidad que sigua soñando en seres inmortales, liberando así sus atormentadas conciencias.

Texto por Hansel Cereza

Esta coreografía emblemática del repertorio histórico del Ballet Nacional de España, de Mariemma, refleja el carácter de los orígenes de nuestro baile, el juego de seducción que define la danza española, el dominio de la Escuela Bolera y la grandeza de la música de nuestros compositores.

Estreno el 13 de mayo de 1981, en el Teatro Nacional Lope de Vega, Sevilla

“La explanada del molino sirve de tertulia al pueblo entero que escucha la divertida historia de las andanzas de un Corregidor a la conquista de una guapa y pícara molinera…..”

Un espectáculo entretenido, colorido y con una música muy alegre, para que los más pequeños descubran y disfruten de la Danza Española, acompañados de sus familias y amigos.
La función comenzará con una breve charla introductoria del director del Ballet Nacional de España, Antonio Najarro.
Para los más pequeños tenemos preparado un programa de mano con explicaciones e ilustraciones para una mejor comprensión del ballet.
Funciones para familias con niños a partir de 6-7 años

Equipo artístico
Coreografía: Antonio Ruiz Soler
Música: Manuel de Falla
Escenografía y Figurines: Pablo Picasso
Duración: 60 minutos.

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